lunes, 16 de enero de 2012

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA



Otras Navidades liquidadas, se acabaron las cenas, comidas, celebraciones, niños corriendo por el pasillo y yo procurando ayudar a esos padres “currantes” que ¡ Con lo que se nos viene encima! Se embarcan en la difícil tarea de tener hijos. Otros lo hemos hecho antes y también como ellos, con escasos medios y una buena dosis de incertidumbre. Este año pasado 2011 me ha dejado dos nuevos nietos que son la alegría y la preocupación de la casa. En realidad no ha sido malo para nosotros auque el panorama económico para España y para el mundo no sea demasiado alentador. El gobierno ha cambiado, esperemos que para mejor auque la solución de la crisis no está en manos de unos ni de otros, parece ser que paradójicamente, Francia y Alemania son los que llevan el mando en este empeño y nos ponen deberes y todo y nos castigan si somos malos. A lo simples ciudadanos, los que llevamos toda la vida en crisis y ahora nos piden que nos apretemos el cinturón, no nos queda mas que acatar y resignarnos mientras podamos. Esperemos que estas mentes privilegiadas nos saque del embrollo y simplemente nos queda confiar en que sean honestos y no miren solamente para ellos.

A lo mejor deberíamos indignarnos, aunque sea un poco, y ponérselo algo mas difícil a quien juega con nuestros sueldos miserables y permite que por otro lado, banqueros y funcionarios de alta categoría, cobren cantidades astronómicas y sobresueldos camuflados en incentivos, productividad….etc.

También la corrupción juega un papel importante y me parece indecente, ver la cantidad de personas bien situadas, como se aprovechan de lo que no es suyo y aun así, repiten hasta la saciedad que son inocentes.

Bueno, como en estos momentos de lo que se trata es de recibir bien el nuevo año y retomar mi blog, nos ponemos intrascendentes y por un momento, admiramos lo bonita que estaba la ciudad de Valladolid estas navidades con una espléndida iluminación, por algo es la ciudad mejor iluminada del mundo. Me recuerda un dicho que solía decir mi padre bromeando:

En mi casa no comemos pero ¡nos reímos más…!