lunes, 24 de mayo de 2010

CAPERUCITA SE COME AL LOBO


En este cuento-teatro que es la vida, abundan los feroces lobos y las inocentes caperucitas.
Como en el cuento, Caperucita, ajena al peligro que le acecha, se adentra alegre en el bosque para cumplir su misión, que en su caso, es llevar la merienda a su abuelita, pero el astuto lobo que la observa y la sigue, espera el momento oportuno para atacarla y utilizando sus artimañas, acabar con ella.
Si te ha tocado el papel de lobo, lo tienes fácil pues a parte de tu superioridad física y tu fuerza, siempre tendrás a tu alrededor una serie de “lobitos” que se unirán a ti, por eso de que hay que apoyar al ganador, aunque sea por simple peloteo o por odio compartido hacia la pequeña caperucita. Pero ¡cuidado! Hay veces que también “Caperucita se come al Lobo” y entonces ¿Qué será de los “lobitos”? ¿Se convertirán en pequeños “caperucitos?
Conocedora del cuento, Caperucita sigue adentrándose en el bosque, pues debe cumplir su tarea, esperando que la fiera desista, se aburra, se canse y la deje tranquila.

¿Cómo terminará este particular cuento?
Si nuestro personaje es el del lobo, no debemos ser demasiado feroces pues el día menos pensado, nos veremos convertidos en caperucitas, y si nuestro papel es el de esta última, sigamos alertas nuestro camino, como si el feroz no existiera y así algún día, en un despiste, nos libremos de el.

Si al final del cuento el uno no vence a la otra, y la otra no vence al uno ¡milagro! habremos acabado con el racismo, la xenofobia y el odio que corrompe al mundo. Conoceremos la tolerancia y la solidaridad.

Mi agradecimiento a Perrault, Andersen, los hermanos Grimm, Dickens, Julio Verne, Alejandro Dumas…. Y tantos y tantos otros escritores fantásticos que amenizaron mi infancia y me hicieron soñar, en una época en la que hasta los sueños estaban prohibidos, y a los que recuerdo con añoranza y cariño.


Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

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