Pasadas ya por fin las navidades, comidas, cenas, celebraciones. Recibimos la visita de los Reyes Magos y Papá Noel y por fin, hemos quitado el dichoso árbol que nos quitaba espacio en el salón precisamente cuando mas personas nos reunimos. Ya parece que volvemos otra vez a la rutina pero con el año nuevo, ese obligado “Feliz año nuevo” llegan también cosas nuevas, o no tan nuevas pues todos los años se repiten. Empiezan los b
uenos propósitos que al final se quedan en eso, simples planes para ser mas buenos, mas delgados, mas andarines. Con el nuevo año, como si quisiéramos cambiar de repente toda nuestra vida, la gente se propone una inmensidad de cosas que por lo general no se cumplen. Unos dejan de fumar, aprenden inglés, van al gimnasio, adelgazan, en resumen que la magia de las navidades, nos contagia y nos atrevemos a pensar, que el 2011 va a ser el mejor año de nuestra vida y que después de comer las uvas nos transformaremos en unas personas nuevas. Enhorabuena a quien lo consiga, pero la verdad es que seguimos siendo los mismos, el cambio de año no es ninguna barrera que traspasamos y los meses, días, horas son una continuación unos de otros y por cierto, si tenemos un propósito, una meta que cumplir, hagámoslo de inmediato y no esperemos a que nos den las uvas para lo que, dicho sea de paso, falta casi un año.También estamos en el mes de las rebajas, en el que podemos encontrar algunas cosas que no necesitamos, pero, eso si, a buen precio. Nos rascamos el bolsillo otra vez, porque no comprar en rebajas, es como no comer turrón en Navidad (aunque uno sea diabético). Finalmente, que nadie se asuste, que solamente pretendo poner un poco de humor ante una situación bastante ridícula. Yo por si acaso, ya he empezado el régimen y todos los días voy a caminar un ratito. Lo del inglés, lo dejo para otras personas que tengan la cabeza mas despejada y que realmente les interese.
¡Feliz Año Nuevo a todos y si os han traído los Reyes Magos todo lo que habéis pedido, es que sois buenos!. ¡Felicidades!.
Dicen que el comienzo de año es el peor momento para proponerse objetivos (dietas, dejar de fumar, etc), y sin embargo, la mayoría de gente lo suele hacer. Para llevar la contraria, en lugar del comienzo del año, yo prefiero fijarme en el fin del año anterior: hacer balance, analizar lo que me ha salido bien y lo que me ha salido mal, qué errores he cometido, etc y sacar conclusiones que me resulten útiles para los siguientes años. Miramos mucho hacia delante, pero a veces se nos olvida que para caminar nuevos pasos es conveniente saber qué rumbo llevamos, y para eso lo mejor es analizar lo que hemos andado hasta ahora y utilizarlo como base para seguir el mismo rumbo o cambiarlo si lo consideramos necesario.
ResponderEliminar¡Silvia!
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario. Un beso
Teresa